Si el primer paso para recibir la “luz” es vaciarme de lo que me llena superficialmente, ¿qué parte de mi “yo exterior” sería la más difícil de soltar y por qué crees que me aferraría a ella?
El hecho de pensar que todo lo que realizaba lo hacía por libre decisión, sin saber que todo es una influencia continua de amor para mi corrección, y que solo en una cosa tengo libre albedrio y es en la decisión de ser uno con el Creador, deseando con el punto en el corazón esa equivalencia de forma y dejando mis comportamientos egoístas de solo recibir para sí mismo, por comportamientos completamente altruistas de otorgamiento para los demás.
Me deja reflexionando el hecho de que la sabiduría de la Kabbalah solo era dada a unos escogidos o privilegiados debido a su iluminación o grado espiritual, ya que estaban preparados para ello… ¿Entonces al llegar esta sabiduría a mí, es porque ciertamente yo también estoy preparado para recibirla?
¿Ese deseo que nace en mí por estudiar la Kabbalah viene de una vida pasada? o ¿Con cada re-encarnación que tengo se refina en mí la esencia de la Kabbalah?